Cada concepto en la teoría Bowen se aplica a grupos no familiares, tales como organizaciones de trabajo y sociales. El concepto de proceso emocional en la sociedad describe cómo el sistema emocional gobierna el comportamiento en el ámbito social, fomentando períodos tanto progresivos como regresivos en una sociedad. Las fuerzas culturales son importantes en la manera en que funciona una sociedad, pero son insuficientes para explicar los altibajos en la efectividad de la adaptación de las sociedades a los retos a los que se enfrentan.

La primera pista que tuvo Bowen acerca de las similitudes entre el funcionamiento emocional familiar y social, provino del tratamiento de familias con delincuentes juveniles. Los padres en dichas familias transmiten el mensaje de “te queremos sin importar lo que hagas”. A pesar de los sermones apasionados acerca de la responsabilidad y los castigos en ocasiones severos, los padres ceden con el hijo más de lo que le ponen el alto. El hijo se rebela contra los padres y es muy apto para detectar la incertidumbre de sus posiciones. El hijo se siente controlado y miente para sacarle la vuelta a los padres. Sus castigos le son indiferentes. Los padres intentan controlar al hijo pero son, en gran medida, inefectivos.

Bowen descubrió que, durante los años sesenta, las cortes se convirtieron como en padres de los delincuentes. Muchas personas en el sistema de cortes juveniles consideraban al delincuente como una víctima de malos padres. Intentaban comprenderlo y a menudo reducían las consecuencias de sus acciones con la esperanza de propiciar un cambio en su comportamiento. Si el delincuente se convertía en un ofensor frecuente, el sistema legal, tal como los padres, le hacía saber su decepción y le imponía castigos severos. Éste descubrimiento de un cambio en una institución social llevó a Bowen a darse cuenta que cambios similares ocurrían en otras instituciones, como las escuelas y los gobiernos.

La espiral descendente en las familias relacionadas con la delincuencia es una regresión en el funcionamiento propiciada por la ansiedad. En una regresión, las personas actúan para liberar la ansiedad del momento en lugar de actuar bajo algún principio y con una visión a largo plazo. Un patrón de regresión comenzó a desarrollarse en la sociedad después de la segunda guerra mundial. Empeoró un poco durante los años cincuenta y se intensificó rápidamente durante los años sesenta. Los “síntomas” de la regresión social incluyen un crecimiento en el crimen y la violencia, un aumento en las tasas de divorcio, una actitud más litigiosa, una mayor polarización entre grupos étnicos, toma de decisiones de los líderes menos basada en principios, la epidemia del abuso de las drogas, un incremento en casos de bancarrota, y un enfoque en los derechos en lugar de en las responsabilidades.

Las sociedades humanas atraviesan períodos de regresión y progresión a lo largo de su historia. La regresión actual parece estar relacionada a factores tales como la explosión demográfica, una sensación de fronteras que desaparecen, y la sobreexplotación de recursos naturales. Bowen predijo que la regresión actual continuaría, tal como en una regresión familiar, hasta que las consecuencias provenientes del buscar la salida fácil ante los problemas complicados, excedieran al sufrimiento asociado con el actuar bajo una visión a largo plazo. Él predijo que éso ocurrirá antes de la mitad del siglo veintiuno y deberá resultar en que los seres humanos vivan en mayor armonía con la naturaleza.

Ejemplo

Es más difícil para las familias criar a sus hijos durante un período de regresión social que durante un período más calmado. Un relajamiento de los estándares en la sociedad les hace más difícil ser firmes con sus hijos a padres menos diferenciados como Miguel y Marta. La inflación de las calificaciones en muchos sistemas escolares hace más fácil que los estudiantes obtengan calificaciones aprobatorias con menos trabajo. En el ambiente litigioso, si las escuelas intentan ser firmes con lo que honestamente pueden hacer por sus estudiantes, a menudo se topan con demandas de padres iracundos. La cotidianidad del abuso de las drogas y el alcohol les da a los padres más cosas de qué preocuparse con sus adolescentes.

La regresión social actual se caracteriza por un enfoque en los hijos incrementado por parte de la cultura. Existe una gran ansiedad por la generación del futuro. A los padres se les critica de estar demasiado ocupados con sus propios fines para estar adecuadamente disponibles para sus hijos, tanto para apoyarlos como para monitorear sus actividades. Cuando los niños como Amy indican que se sienten distantes de sus padres y aislados de sus valores, los críticos de los padres no aprecian la intensidad emocional que genera dicho aislamiento. Los críticos incitan a los padres a que hagan más de lo que ya han estado haciendo.

Las personas que promulgan más atención en los niños listan los muchos problemas que tiene la gente joven, como justificación de su postura. El usar los problemas del niño como justificación para incrementar el enfoque en ellos es precisamente lo que los padres enfocados en sus hijos han estado haciendo desde el principio. Un incremento en los problemas que la gente joven está teniendo es parte de un proceso emocional en la sociedad entera. Una dirección más constructiva sería que la gente analice sus propias contribuciones a la regresión social y mejorarse a ellos mismos en lugar de enfocarse en mejorar la generación del futuro.